Sevilla - 17/06/2021

"Para la parte vocal contamos con una sorpresa norteña, la extraordinaria soprano Jone Martínez, para pasmo de sureños. Este sereno, prodigiosamente equilibrado Ego dormivi antedicho evidenciaba un centro ancho en la cantante, una emisión relajada y, sin embargo, con un volumen más que suficiente, que servía de tarjeta de presentación, además de calentar la voz ante la primera prueba de fuego, el mencionado Splenda.

Trinos, grupetos -solos o encadenados-, coloraturas limpias, minuciosamente talladas, ensambladas, agudos poderosos que descendían escalísticamente, y que ella dejaba caer con cuidado sobre un grave que no perdía tersura, ni se engolaba ni se ensombrecía, con saltos interválicos diríamos que mozartianos, todo sobre un fiato inacabable… A estas alturas, sinceramente ya no solemos leer los currículos de los artistas, pero este requería atención: soprano vinculada a la docencia y actuaciones locales. Increíble. Parece que ha sido el gran Carlos Mena el que ha conseguido que podamos disfrutar esta voz maravillosa fuera de su ámbito, que además se encuentra en el momento cenital de su carrera.

Pero aún casi no habíamos empezado, porque Vivaldi no ha basado su fama en los motetes precisamente, pero sin embargo su Laudate pueri Dominum es una de las piezas excepcionales que alterna números de relumbrantes coloraturas con otros de una mesura y magia hechiceras. Y después de oír el primer virtuosístico primer número, el Sit nomen Domini nos elevaba a otra dimensión, sobre un pulso regular salpicado con disonancias, entre la que se abría paso una voz libre, deshinibida en su ritmo interno o en los dibujos de su melodía, en su expresión reconcentrada, deteniéndose sin tiempo sobre saeculum."

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